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@Maartaa90

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lunes, 13 de febrero de 2012

La mayor parte del tiempo los seres humanos nos sentimos
seguros. Por medio de la religión hemos sentado bases
para lo más temido : lo desconocido. Pero en esta práctica,
hemos creado límites para nuestra mente; el sólo pensamiento
de que después de la muerte seguiremos existiendo nos da una
seguridad que de otro modo no podríamos tener, sin embargo
esta seguridad nos ha dado la idea de que somos seres
perfectamente definidos y que no podemos sobrepasar los
mismos límites que hemos creado, por lo tanto en el caso
de que algo rompa estos límites, le tememos, y en un
intento de defender nuestras creencias existenciales
lo borramos de nuestra mente de cualquier forma posible.
Sin embargo, la vida es muy peculiar. Nuestra propia
conciencia puede a veces liberarse de los límites,
aunque sea en una muy pequeña parte. A veces, cuando
nos miramos en el espejo, y analizamos nuestra vida
desde un punto de vista externo, podemos ver cosas
horripilantes... Podemos ver que realmente hemos
actuado sin saberlo. No hemos tomado nuestras
propias decisiones, todo simplemente ha pasado
de alguna forma. Somos máquinas, y nuestro único
propósito es sobrevivir, pasar la vida, pero a
veces nos parece que no somos nosotros quienes
pasamos la vida, sino que somos simples
espectadores en un universo donde todo ya está
decidido, y donde no podemos concebir la idea
de que al terminar la vida, se termina todo.

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