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lunes, 13 de febrero de 2012

PUEDE SER QUE TE ODIE MÁS PERO NUNCA TE QUERRÉ MENOS.
Cuantas veces hemos deseado borrar un dia, un instante, un momento, 
hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria.
 Cuantas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo,
 recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su
 lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo
 regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su 
paso y se marchan con lágrimas y un largo adios. Si desearamos en 
algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo
 a la frase "comezar de nuevo" ¿cuántas cosas no perderíamos? serían 
como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza
 y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación
 de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y
 la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez.
 Quedarían atras los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos
 hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos
 mas cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más 
hermoso, la sonrisa mas esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro.
 ¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos
 recuerdos? dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades 
por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no
 sabemos que nos espera.
¿Vale realmente la pena perder la memoria?
NADIE SABE LO QUE YO TE AMO VIDA MIA

La mayor parte del tiempo los seres humanos nos sentimos
seguros. Por medio de la religión hemos sentado bases
para lo más temido : lo desconocido. Pero en esta práctica,
hemos creado límites para nuestra mente; el sólo pensamiento
de que después de la muerte seguiremos existiendo nos da una
seguridad que de otro modo no podríamos tener, sin embargo
esta seguridad nos ha dado la idea de que somos seres
perfectamente definidos y que no podemos sobrepasar los
mismos límites que hemos creado, por lo tanto en el caso
de que algo rompa estos límites, le tememos, y en un
intento de defender nuestras creencias existenciales
lo borramos de nuestra mente de cualquier forma posible.
Sin embargo, la vida es muy peculiar. Nuestra propia
conciencia puede a veces liberarse de los límites,
aunque sea en una muy pequeña parte. A veces, cuando
nos miramos en el espejo, y analizamos nuestra vida
desde un punto de vista externo, podemos ver cosas
horripilantes... Podemos ver que realmente hemos
actuado sin saberlo. No hemos tomado nuestras
propias decisiones, todo simplemente ha pasado
de alguna forma. Somos máquinas, y nuestro único
propósito es sobrevivir, pasar la vida, pero a
veces nos parece que no somos nosotros quienes
pasamos la vida, sino que somos simples
espectadores en un universo donde todo ya está
decidido, y donde no podemos concebir la idea
de que al terminar la vida, se termina todo.